La temporada 2017-18 de los Delaware 87ers en la nueva G-League no está siendo buena pero así y todo sirve como banco de prueba para Furkan Korkmaz que cada vez que baja al equipo afiliado demuestra toda su valía.
Trece partidos lleva la filial de los Philadelphia 76ers disputados en la campaña de la Liga de Desarrollo, ahora nombrada G-League por su el sponsor de la bebida tónica. La temporada no ha sido buena para los Sevens: cosecharon tres victorias y diez derrotas para quedar ubicados en el fondo de la División Sureste y también ocupar el último lugar en la Conferencia del Este. En toda la G-League solo sumaron la misma cantidad de éxitos los Iowa Wolves y los Salt Lake City Stars.
En siete de esos trece partidos fue protagonista Furkan Korkmaz. El turco que está bajo contrato con los Philadelphia 76ers suele "bajar" a los Sevens para tener minutos de juego y los aprovecha mucho: promedia 16.3 puntos, 5.6 rebotes, 3.6 asistencias y 1.3 robos. Muy buenos números para un debutante a pesar de no tener grandes porcentajes en el tiro: apenas tira para un 34.8% de campo y un pésimo 18.6% detrás de la línea de tres. Korkmaz marca la diferencia típica de un jugador con nivel superior a pesar de que sus minutos en la NBA fueron mínimos.
El andar de los Delaware 87ers en la G-League no ha sido bueno, hoy están lejos de los primeros puestos siendo un equipo con muchos jugadores con experiencia en la NBA: James Michael McAdoo es uno de los referentes, también jugó Emeka Okafor y Christian Wood, además de Jacob Pullen, el otro contratado bajo two-way. Hoy parece complicado que los Sevens lleguen a post temporada como ganadores de división pero pueden aspirar a ser uno de los otros seis equipos que completarán el cuadro de 12. Será cuestión de mejorar y empezar a sumar victorias con una plantilla que tiene más potencial del demostrado.

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