El interno croata arrancó la temporada regular con el freno de mano puesto, pero una vez que agarró la titularidad su rendimiento se disparó y sus números se asemejaron más a los de su año como novato.
Una de las grandes expectativas que teníamos de cara a la temporada 2017-18 era el progreso de Dario Saric: ya con una temporada en el lomo, afianzando su liderazgo en la selección de Croacia en el Eurobasket, se esperaba con ansias lo que podría llegar a hacer el jugador de 23 años a la hora de combinarse con Joel Embiid y Ben Simmons. El comienzo fue lento, con un rendimiento flojo del croata, pero a la hora de meterse en el quinteto inicial sus porcentajes de tiro subieron, su aporte en ofensiva fue más determinante y se empezó a notar su influencia positiva en medio de la racha positiva de cinco victorias que mantuvieron los Sixers.
Posiblemente a Dario Saric le haya pasado factura el cargado calendario que tuvo durante el verano norteamericano. Su participación en el Eurobasket junto a su selección lo obligó a perderse los primeros partidos de la pretemporada y a comenzar la temporada regular como una opción desde la banca. El rol de sexto hombre parecía ideal para Saric, pero el rendimiento no fue el esperado: saltando desde la banca, el croata promedió 5.6 puntos, 4.6 rebotes, 1.4 asistencias y 1.6 pérdidas en poco más de 21 minutos de juego. Acompañado de porcentajes bajos: un 33% en tiros de campo y apenas un 21% detrás de la línea de tres.
A fin de octubre una lesión muscular dejó afuera a Redick y le abrió las puertas al quinteto inicial a Saric. A partir de entonces el nivel del croata creció y el equipo se vio beneficiado iniciando esa noche la racha de cinco victorias al hilo. Desde que agarró la titularidad el power-forward promedió 14 puntos, 6.5 rebotes, 1.3 asistencias y 1.3 pérdidas en poco más de 28 minutos de acción por partido. Además de mejorar notablemente su efectividad al alcanzar un 42% en tiros de campo y un 47% detrás de línea de tres, convirtiéndose en este apartado en un arma fundamental a la hora de aprovechar las defensas que se cierran para frenar a Simmons o Embiid. Con él como titular los Sixers registran un récord de 5-1.
No creo que sea pura casualidad el altísimo registro positivo que tiene el equipo de la ciudad del amor fraternal con Dario Saric en el quinteto inicial. Tampoco el análisis es tan lineal de pensar que sólo por su aporte desde el comienzo los Sixers ganan. El equipo fue creciendo partido a partido junto a Dario y todavía le falta madurar, es por eso que un buen Saric será fundamental para el progreso del equipo. De a poco el croata vuelve a tener el nivel que lo hizo contendiente al Rookie del Año la temporada pasada, algo que en Philadelphia celebran.

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