Los primeros cinco partidos de Ben Simmons en la NBA han dejado mucha tela para cortar: entre malas decisiones en momentos claves a récords estadísticos para un debutante. Repasamos lo positivo del australiano.
Una temporada después de ser seleccionado con la primera selección global del Draft del 2016, Simmons hizo su debut en el mejor básquet del mundo. Después de sus primeros cinco partidos en la NBA podemos decir que valió la pena esperarlo un año mientras se recuperaba de una fractura en el hueso del pie derecho: el point-forward registró cuatro doble decenas al hilo y una triple decena en sus primeros cinco partidos marcando un hito para la franquicia y consiguiendo números que no se repetían en las últimas cinco décadas del básquet norteamericano.
Más allá de las cuatro derrotas en cinco partidos que sumaron los Philadelphia 76ers, lo positivo pasa por el debut de Ben Simmons. El australiano inauguró su carrera con una doble decena de puntos y rebotes ante los Washington Wizards, lo repitió con Boston Celtics y Toronto Raptors. Todas derrotas del equipo. La primera victoria llegó cuando el armador de 2.08 metros consiguió su primera triple decena con 21 puntos, 12 rebotes y 10 asistencias ante los Detroit Pistons consiguiendo ese logro en su cuarto partido como profesional, sólo Oscar Robertson había logrado uno en menos cantidad de partidos -lo hizo en su debut-.
Además, Ben Simmons es el primer rookie desde Shaquille O'Neal en Orlando Magic en comenzar la temporada con cuatro dobles-dobles consecutivos. También se convirtió en el tercer jugador en la historia de la franquicia de la ciudad del amor fraternal en conseguir una triple decena en su año debut, después de Andre Iguodala y Michael Carter Williams.
Más allá de sus estadísticas más que positivas y que quedarán en la historia, Simmons aún tiene mucho que pulir para ser el armador de los Sixers. Su toma de decisiones en momentos claves de los partidos, la falta de tiro exterior y la poca confianza que se tiene para tomar jump shot a media distancia le han costado al equipo desperdiciar alguna que otra ventaja, como sucedió ante los Rockets. Cosa que Ben Simmons tiene que pulir para alcanzar un techo que se presume bastante alto, la promesa de LSU está empezando a llenar la expectativa y, aunque aún le falte mucho recorrido, sus primeros cinco partidos son promisorios.

Comentarios
Publicar un comentario