Los Philadelphia 76ers deseaban a Fultz y se movieron para quedarse con la primera selección del Draft 2017 a cambio de el pick 3 de este año y una primera ronda futura para Boston Celtics.
Desde el momento en que el equipo de la ciudad del amor fraternal decidió escoger a Ben Simmons hace un año se sabía que el objetivo para este Draft era traer el base que le hacía falta al proceso, y más ante una camada repleta de armadores talentosos como la que arribará a la NBA la próxima temporada. Lonzo Ball, De'Aaron Fox, Dennis Smith Jr. o Frank Ntilikina podrían haber sido opciones potables para los Sixers pero la obsesión de Brian Colangelo y Brett Brown tiene nombre y apellido: Markelle Fultz. Y para llegar a él tuvieron que mover varias piezas.
El base formado en la Universidad de Washington es un número uno puesto sin ninguna duda al ser uno de los jugadores más completos y con mayor proyección del Draft. La única forma de llegar a él era hacerse con la primera selección global y en las oficinas se trabajó para eso: Colangelo tuvo que tener una especial precaución para no ser "robado" por Danny Ainge, General Manager de los Celtics, habitúe a realizar traspasos agresivos que siempre dejan muy bien parados a los de Boston.
Aún así los Sixers cerraron un gran negocio: enviaron a Massachusetts el pick 3 de este año y la selección de los Lakers de 2018 con una protección que sólo quedará en manos de los Celtics en caso de terminar entre los puestos 2 y 5, si el pick de Los Angeles termina 1ero o del 6to para arriba seguirá en manos de Philadelphia y entonces enviaremos el mejor ubicado de las primeras rondas de 2019, Sixers o Kings, salvo que alguna sea 1era. Para traer a un número uno había que ser agresivos pero los 76ers no sobrepagaron la elección. Un negocio redondo para Brian Colangelo.
El fin de semana fue agitado en la ciudad del amor fraternal. El viernes por la noche se activó la bomba que iba a explotar 24 horas después con el arribo de Fultz al complejo en Camden. Markelle tuvo un entrenamiento flojo, sobretodo en el tiro, ante la atenta mirada de Covington, Simmons, Saric y Embiid, pero con la justificación del cansancio de un viaje y la acumulación de prácticas en el lomo. Lo que más le importaba a Colangelo y compañía eran los resultados de los estudios médicos. Con todo en orden se decidió a cerrar el traspaso.
Los Philadelphia 76ers tuvieron un fin de semana soñado: cerraron un gran negocio para sumar la pieza que faltaba al proceso sin perder demasiado. Fultz es la mejor combinación posible de ajuste y talento que podían encontrar los Sixers, además se dará el gusto de jugar con Ben Simmons, uno de sus jugadores favoritos. Todos en la organización ya aman al chico, desde jugadores hasta fanáticos. Ahora toca esperar hasta el jueves, en la noche del Draft para cuando por segundo año consecutivo los 76ers salgan primero al reloj para elegir a la joven promesa de Upper Marlboro.

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