Richaun Holmes dio un paso adelante con respecto a su año de novato, el interno tuvo más protagonismo y mejoró sus números como para ser considerado importante de cara al futuro.
Si hablamos de una temporada que va de menor a mayor el mejor ejemplo es Holmes. El producto de Bowling Green arrancó el año siendo el cuarto pivot detrás de Embiid, Okafor y Noel, jugando muy pocos minutos y pasando varios días con los Delaware 87ers. A partir de la salida de Nerlens y los problemas físicos de Joel y Jahlil empezó a sumar protagonismo para redondear una temporada donde mejoró todos sus números del año rookie. Holmes demostró su valía y se convirtió en una opción más que potable para el futuro.
El interno de 23 años demostró en toda la temporada una buena faceta ofensiva, algo que no estaba entre lo destacado de su carta de presentación. Holmes fue solución en ataque en muchos pasajes de la temporada sumando puntos tanto abajo del aro como con el tiro a media y larga distancia. Igualmente su rendimiento fue irregular hasta que se hizo con el puesto de pivot inicial en el último mes y medio de competencia donde pudo demostrar que es un jugador que puede producir en todos los apartados.
La mejoría del jugador nacido en Lockport, Illinois, se refleja en las estadísticas: Holmes dio un paso adelante en todos los apartados. El interno jugó un total de 57 partidos, con 17 titularidades, en los que promedió 9.8 puntos, 5.5 rebotes, 1.2 asistencias y 0.9 tapones. Además mostró una gran mejora en sus porcentajes: con un destacado 55% en tiros de campo, de los más efectivos en todo el equipo, y un muy buen 35% detrás de la línea de tres. Buenos números para un chico que se proyecta como un interesante recambio. Holmes es un pivot intenso que ante la falta de un físico imponente se las arregla con la potencia de sus piernas y brazos para convertirse en un buen interno. Del año rookie a esta temporada ha demostrado un progreso interesantes y con unos Sixers ya sin la superpoblación en la zona pintada, su presencia parece ser un buen seguro para cuando no estén saludables Joel Embiid y Jahlil Okafor. Su próxima temporada no estará garantizada contractualmente y eso puede ser un problema para su continuidad en Philadelphia. El tiempo dirá.

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