Un número uno lejos de las luces


Arrancamos con los análisis individuales de los prospectos del próximo Draft que podrían caer en manos de los Philadelphia 76ers. En primer turno Markelle Fultz: máximo candidato a la primera selección global.

A menos de 200 kilometros de la ciudad del amor fraternal, más precisamente en Upper Marlboro, Maryland, hace 19 años nació Markelle Fultz. El base prodigio realizó sus estudios en el DeMatha Catholic High School y según cuenta la historia fue cortado del equipo principal de baloncesto por su tamaño: para ese entonces medía menos de 1,75 metros. Después de pegar el estirón y demostrar todo su potencial, recibió ofertas de los mejores programas universitario de Estados Unidos pero se decantó por los Washington Huskies para tener su experiencia previa a la NBA.

Su talento no pudo ayudar a la Universidad de Washington a tener un buen año: apenas ganó 9 partidos en la temporada 2016-17 y finalizó entre las últimas posiciones de la Conferencia Pac-12 muy lejos de aspirar a un boleto al March Madness. Así y todo Markelle tuvo unos números magníficos en su único año como Huskies donde promedió 23.2 puntos, 5.7 rebotes y 5.9 asistencias y un destacado 41% en tiros de tres. Fultz terminó rápido su experiencia universitaria, lejos de las luces del Madness y sin hacer mucho ruido. 

Markelle Fultz es el mejor jugador en ofensiva de toda la camada. Una mecánica de tiro casi perfecta con una efectividad asombrosa que lo hace peligroso a media y larga distancia. En transición es un peligro por su buen manejo y su agresividad. Encima en las últimas semanas se pudo observar como agregó kilos a su cuerpo. En la zona defensiva, Fultz combina altura, brazos larguísimos y dedicación: en la NCAA promedió 1.6 robos y 1.2 tapas por juego. El base oriundo de Maryland es un jugador completo. 
Como sucedió el año pasado con Ben Simmons, el máximo candidato a ser elegido con la primera selección global es un jugador que eligió un programa universitario menor, no jugó Madness ni tampoco invadió los medios con declaraciones estruendosas. Fultz va callado, trabajando confiado en su enorme talento sabiendo que en el peor de los casos, si Boston pasa de él y los Lakers siguen con su amorío con Ball, terminará saliendo con el pick 3 de Philadelphia. A nosotros nos vendría bárbaro: el base que tanto esperamos, el talento complementario a Simmons.

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