La confirmación como base NBA


T.J. McConnell fue uno de los jugadores más regulares en la temporada, arrancó como suplente y se afianzó como titular regalándonos varias noches de victorias. Así fue el año del base de los Sixers:

Después de un buen año debut, el armador egresado de Arizona tenía como desafío continuar en el máximo nivel del básquet mundial y para eso tenía una difícil tarea: la franquicia decidió en la agencia libre incorporar dos bases de experiencia como Jerryd Bayless y Sergio Rodríguez. Desde el punto de partida T.J. parecía ser el tercero en la consideración de Brown. El destino quiso que Bayless sólo juegue tres partidos en la temporada y en la pulseada mano a mano con el español fue el armador de 25 años el que logró imponerse. 

Al igual que en su año rookie, McConnell disputó 81 partidos pero con la diferencia de hacerlo en 51 ocasiones desde el quinteto inicial. Arrancó de suplente pero con el correr de los encuentros se confirmó como el base titular. Su capacidad para repartir juego y su efectividad en el tiro de dos lo convirtieron en uno de los puntos más regulares de los Philadelphia 76ers en la temporada regular. T.J. tuvo una noche estelar cuando los Sixers derrotaron a los Knicks con un doble suyo sobre la chicharra.

En cuanto a los números el base nacido en Pittsburgh, Pennsylvania mejoró en todos los apartados con respecto a su anterior temporada. McConnell promedió 6.8 puntos, 6.6 asistencias, 3 rebotes y 1.6 robos en 26 minutos por partido. Sus porcentajes en tiros de campo bajaron: T.J. disparó con un 46% de efectividad en tiros de campo, apenas un 20% detrás de la línea de tres y un muy buen 81% desde la línea de libres. Estos números hicieron que en el medio de la temporada se rumoreara con la intención de los Cavaliers de contratarlo vía traspaso. 

Es una realidad que el segundo año de McConnell fue mejor que el primero y a pesar de esto de cara a al tercer año la situación será algo más compleja: la vuelta de Bayless, la intención del entrenador de utilizar a Ben Simmons como armador y un posible base que se pesque en el Draft le va a quitar mucho minutos de su juego. Pero T.J. es un luchador desde el minuto uno en que llegó al equipo sin ser drafteado y sabe que, por más que no sea en la ciudad del amor fraternal, tiene crédito para ser base en cualquier equipo NBA. 

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