Un salto de calidad desde la base


Es difícil destacar algo positivo de un comienzo de temporada de cinco derrotas, pero estos Sixers están dejando tela para cortar y uno de los focos que generan esperanza es la actuación de Sergio Rodríguez.

Si había alguna de las caras nuevas que generaron dudas en su contratación ese fue el "Chacho". Por varias cuestiones se miraba de reojo el arribo del base español para ser el titiritero del equipo: su primer paso por la NBA 6 años atrás no había sido el mejor, muchos lo borraron del mapa cuando volvió a España y se perdieron de ver su desarrollo como jugador y ademas el hecho de ser uno de los mejores contratos de la plantilla conformaban un combo repleto de incertidumbre alrededor de Sergio Rodríguez. 

Pero el español demostró una maduración deportiva impresionante, un jugador que a sus treinta años seguramente esté viviendo su mejor momento como jugador de básquet y que compitiendo a diario con los mejores del mundo no hubo diferencias. El Chacho que volvió a Estados Unidos sigue teniendo los destellos mágicos y la calidad para asistir que lo acompañó durante toda su carrera pero además le añadió efectividad en el tiro a distancia y capacidad para ser uno de los líderes del vestuario. La versión 2016 de Sergio Rodríguez está mejorada. 

Los números del Chacho hablan por si solos, en los primeros cinco partidos de la temporada el español promedia 11 puntos, segundo máximo anotador del equipo, y 8.2 asistencias, el jugador que más pases de anotación reparte en los Sixers. Además jugando 30.1 minutos por partido, para ser el hombre que más tiempo permanece en cancha en el equipo de Brett Brown. Estos números superan a los logrados por Sergio en el Real Madrid donde, si bien en las últimas temporadas siempre anotó cerca de los 11 puntos, nunca superó las 6 asistencias de promedio. 

Si bien la temporada está verde y todavía quedan más de 70 partidos por disputarse, el comienzo del Chacho es muy bueno, su sola presencia en la cancha cambia el rendimiento del equipo: anota, asiste y es uno de los motores anímicos de unos 76ers que no tuvieron un armador en este nivel desde el debut de Michael Carter Williams. Si el español tiene este nivel durante toda la temporada conseguirá un contrato jugoso para los próximos años. 

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