En 30 días el escolta canadiense paso de ser casi un descarte a considerarse como uno de los jugadores con más nivel en la presente temporada regular. Stauskas pegó un giro de 180º en su nivel, mejoró porcentajes y hoy es una pieza clave en los Sixers.
Hace poco más de un mes, cuando el equipo dirigido por Brett Brown tuvo que tomar la decisión de definir los 15 contratos para la temporada regular, la presencia de Nik Stauskas era toda una incógnita: su temporada debut no había estado a la altura de los esperado y su participación en la pre-season fue tan floja que lo dejó al borde de ser un descarte. El coach, con el apoyo de Bryan Colangelo en las oficinas, decidió respaldar al escolta canadiense, confió en su continuidad y Stauskas respondió como nunca.
Nik está teniendo un comienzo de temporada soñado, en donde en 16 partidos demostró su mejor nivel desde que llegó a la NBA en la 2014-15. Cada vez que se levanta de la banca y salta a la cancha no para de producir en ofensiva: promedia 10.1 puntos, 50% en tiros de campo y 44% detrás de la línea de tres, sus valores más altos desde los dos años de básquet universitario en Michigan. Stauskas juega con otra predisposición, su postura es distinta, es intenso para defender, confiado para tirar y decidido a la hora de atacar al aro.
Los Philadelphia 76ers depositaron de lleno la confianza en él, al punto tal que ejercieron la opción de contrato para la temporada 2017-18 junto a las de Joel Embiid y Jahlil Okafor. Nik Stauskas respondió como nunca, convirtiéndose en un jugador fundamental saltando desde la banca en un equipo que suele estancarse cuando se sientan sus principales armas ofensivas. A un mes de casi ser un descarte, el canadiense pasó a tener un rol destacado con un nivel determinante.

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