En la tarde del viernes se anunció un traspaso entre los Philadelphia 76ers y Utah Jazz por el que Kendall Marshall partió a la franquicia del oeste a cambio de Tibor Pleiss, selecciones futuras y dinero en efectivo.
Un movimiento digno de Sam Hinkie pero ejecutado por el ahora General Manager de los Sixers, Bryan Colangelo. El equipo de la ciudad del amor fraternal se sacó el lastre de encima que significaba Kendall Marshall a cambio de un pivot de experiencia internacional como Tibor Pleiss, la mejor y la peor segunda ronda del Draft de 2017 en manos de Utah y encima cash. Demasiado para la valía del último base en la consideración de Brett Brown. Colangelo lo hizo bien, los 76ers ganan.
El aporte de Kendall Marshall fue de malo a nulo. Arrancó afuera de la cancha a causa de una lesión en la rodilla derecha y cuando estuvo sano su nivel fue muy inferior al demastrado por T.J. McConnell. Sus números finales lo demuestran, Marshall disputó 30 partidos, 6 como titular, con un promedio de 3.7 puntos y 2.4 asistencias en poco más de 13 minutos por juego. Su efectividad en el tiro fue muy baja, mantuvo un 36% en tiros de campo y un bajo 32% detrás de la linea de tres. El base de 25 años seguramente será cortado por Utah Jazz.
El jugador que reciben los Sixers es un pivot de 26 años, muy grandote midiendo arriba de los 2,20 metros, que casi no jugó en su temporada como novato en la franquicia de la conferencia del oeste. Pleiss disputó un total de 12 partidos, saltando desde la banca, con un promedio de 6.8 minutos por juego, 2 puntos y 1 rebote. El contrato de Tibor Pleiss es por tres millones garantizados para la temporada que viene y su futuro en la franquicia no está asegurado, con la superpoblación de pivots es casi seguro que será cortado.

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