Darío Saric finalmente firmó el vínculo con la franquicia de Philadelphia, que esperó con ansias su llegada después de adquirir sus derechos en un traspaso con Elfryd Payton en la noche del draft 2014.
Tuvieron que pasar dos años para que la promesa croata pegue el salto a la élite del básquet mundial. Saric rescindió su contrato con el Anadolu Efes de Turquía y se conviertió en la séptima cara nueva para la próxima temporada junto con los recientemente seleccionados Ben Simmons y Timothe Luwawu-Cabarrot, los agentes libres contratados Jerryd Bayless, Gerald Henderson y Sergio Rodríguez mas el esperado debut de Joel Embiid, que precisamente junto a su ahora compañero Darío Saric y el Serbio Bogdan Bogdanovic son los únicos tres jugadores elegidos en la primera ronda del Draft 2014 y que aún no han debutado en la NBA.
Si bien a lo largo de todo este tiempo se instalaron gran cantidad de rumores, tanto desde el entorno de los Sixers como del jugador, su arribo a la NBA nunca estuvo pactado para ocurrir con anterioridad. Durante la gestión Hinkie, en Philly no había intención de reclutar a Darío en el corto plazo y el propio jugador había firmado contrato con el club turco por lo que los perjuicios económicos para salirse de su contrato eran una barrera para el jugador. De todas maneras Saric había afirmado que a los dos años haría uso de su opción de salida y firmaría con los Sixers. Hasta último momento se dudaba de que viniera este año, alargando la espera, pero el jugador cumplió con su palabra.
Si Darío se quedaba un año más en Europa, y cumplía todo el contrato con el Efes, la diferencia económica hubiese sido considerable a su favor: en su último año de contrato en Turquía cobraría más que ahora en su temporada como Rookie en la NBA, además que los Sixers colaboraron solo parcialmente con el pago de su cláusula de salida, el resto salió del bolsillo del jugador. Otro factor importante es que de haber esperado otro año más, pudiera haber obtenido un contrato muchísimo más oneroso ya que por el lapso de tiempo transcurrido no firmaría con escala de 'novato' y podría haber arreglado por una suma ampliamente mayor. Tal como lo hizo, por ejemplo, Nikola Mirotic al irse del Real Madrid a los Bulls luego de cuatro años de haber sido drafteado.
Sin dudas hablamos de un gran gesto de Darío Saric, que demostró que su palabra vale más que cualquiera de los millones que seguramente ganará en una larga carrera NBA. Por nuestra parte nos hacemos con un jugador que aportara mucho talento pero también garra y sacrificio, que en su última temporada en Turquía promedió 11 puntos, casi 6 rebotes y poco más de 1 asistencia, además de un 53% en tiros de campo y un destacado 40% detrás de la línea de tres. Pero lo más importante es que con su ejemplo ha demostrado que realmente quiere jugar con nuestro equipo y eso vale mucho.

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