Los días pasan y la cuenta regresiva rumbo al Draft se achica, por eso proponemos ir analizando a los posibles prospectos que caigan en las manos de los Sixers. Hoy es el turno del máximo aspirante al #1: Ben Simmons.
Es sabido que desde los últimos años, los momentos de mayor emoción para nuestros seguidores suceden a estas alturas del año cuando llega el esperado Draft y más específicamente cuando nos hacemos con jugadores como Nerlens Noel, Joel Embiid y Jahlil Okafor, como en las últimas tres ediciones del mencionado evento. Cada uno de estos jóvenes habían sido considerados el mejor jugador de su camada, pero como es sabido los pronósticos no fueron los correctos: Noel y Embiid, descendieron en la lista a causa de sus lesiones y el riesgo que implicaba elegirlos. Diferente fue el caso de Okafor, antes de su año Freshman en la NCAA, se pronosticaba ser la joya de su generación, pero el tiempo puso en su lugar a Karl Anthony Towns.
El presente nos encuentra en una posición distinta
a los últimos tres años. No solo porque tenemos, luego de 20 años, la
oportunidad de elegir primeros, sino porque el hype con el que llega Ben
Simmons, no lo tenía ninguna de nuestras tres selecciones top previas en el
momento de ser los favoritos al número uno. El joven australiano es un diamante en bruto. Tiene todo
para ser una estrella, y si nos centramos en comparaciones, dicen que tiene "cosas de Lebron James y de Magic Johnson". Con esa combinación, hasta el más escéptico se
debe ilusionar aunque solo tuviese una ínfima parte de cada uno de ellos. Pero
más allá de eso, estamos hablando de un jugador que si sigue el
curso normal de su carrera en este deporte será una estrella de la liga. Y los
Sixers pareciera que están dispuestos a moldar un equipo alrededor de él.
Simmons tiene un físico privilegiado, con un sorprendente
dominio de balón para su altura, una gran capacidad atlética, es muy versátil y
por sobre todo es acreedor de una excelente lectura de juego, algo que no se
entrena. Si bien se lo considera un forward, no tiene una posición definida, algo que para otro
jugador podría ser una debilidad, para Ben Simmons es toda una fortaleza.
También es cierto que su tiro de media y larga distancia está lejos de ser
consistente. De todas maneras,
es casi un paradigma el hecho de que hoy en día quien no tiene tiro es muy difícil
que brille en la NBA, pero el gran abanico de recursos de Simmons, y la
confianza en que mejorará en este apartado con el paso del tiempo,
no ponen en discusión que puede llegar a ser un jugador franquicia.Lo que pone en duda si debe ser la selección top de este Draft es principalmente su compromiso y entrega. Se lo acusa que tiene que demostrar más carácter. Eso se nota principalmente en el costado defensivo, donde obviamente tiene condiciones físicas naturales para ser una estrella también en este rubro, pero su intensidad por momentos no es la mejor. Parte de este cuestionamiento recae en que Simmons no pudo llevar a LSU al March Madness a pesar de sus enormes números con un doble-doble de promedio entres los más de 19 puntos y los 11 rebotes que logró por partido.
Obviamente tiene muchos más pros que contras, y estas últimas
está en condiciones de corregirlas si se dedica, sobre todo a las órdenes de Brett Brown. Este joven australiano tiene todo para ser una estrella en el
futuro y eso ya lo anticiparon hasta
las marcas deportivas: Adidas y Nike se pelearon por sponsorearlo ganando la
batalla esta última. Por eso, es prácticamente un hecho que si lo
seleccionamos, tanto periodistas, como aficionados y el entorno general de la
NBA harán foco en él y en nuestro equipo, dejaremos de ser nombrados como
los peores de la liga y potenciará la recuperación de nuestra perdida
reputación. Simmons es una apuesta con todo para ganar.

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